miércoles, 10 de febrero de 2010

Invictus, así soy yo.

Cuando caiga la noche y no sepa a donde ir, cuando mis sueños no se cumplan, cuando mis deseos me den la espalda, cuando me falte una estrella que seguir, cuando la soledad invada mi existencia, cuando no vea la luz, recitaré este poema de William Ernest Henley, a Nelson Mandela le acompaño en su fatigable y tortuoso camino:

Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.
Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.
Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,
pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo,
No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma

Hoy poeta soy que navega contracorriente, que ansía a la par el buen camino y la victoria, no falleceré en este infame camino, me levantaré como el junco ante el viento, y pediré libertad aún estando en el juicio final.....la fe de los hombres no se mide por la crencia, sino por la persistencia.