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jueves, 3 de diciembre de 2009

El Estatut y el termino medio

En la monotonía política en la que no hayamos surge un debate interesante, el Estatuto de Cataluña. Aquí como en el futbol, o eres del Barca o eres del Madrid. O estas con Cataluña o contra ella.
Siguiendo a Aristóteles, la virtud esta en el termino medio. A este término medio intento someter mis actuaciones y pensamientos, quizás buscando la inexistente perfección. No me gusta la catalonofobia, ni tampoco la hispanofobia, pero la realidad que tenemos te obliga a situarte, a posicionarte. ¡Mal vamos!.
El editorial conjunto de los periódicos catalanes me despierta varias sensaciones, sensaciones encontradas. Es lícito expresar la opinión sobre cualquier tema, por suerte nos lo permite nuestra Constitución. Del editorial se deduce la derrota anticipada de las pretensiones del Estatut, primero se debe juzgar, y luego analizar. El TC no es una cuarta cámara, es simplemente el defensor de la Constitución y el legislador negativo. Que existe politización en el mismo es evidente, que se ha intentado dinamitar por algunos sectores conservadores la mayoría existente es mayor evidencia. Prueba de esto último es la intentona de recusación pperil junto con el imparcial diario El mundo basada en nada y que llegó a nada.Pero no es así con la recusación a Perez-Tremps, que es totalmente correcta.
La crítica de algunos medios sólo por elaborar el Editorial es desmedida y va contra la libertad de expresión que a veces tanto enarbolan pero que denostan otras. Aquí han presionado unos y otros, poniendo de esta manera en entredicho al Tribunal y prejuzgando el fondo del asunto. Los ciudadanos están perdiendo la confianza en los políticos, hagamos que no lo hagan en las Instituciones. El sistema que tenemos esta hecho para respetarlo no para dinamitarlo, criticarlo si pero con fundamento y sin acritud.
Un profesor mío de Derecho Constitucional me dijo un día que nuestro Tribunal era admirado en toda Europa y en Latinoamérica. Ojalá siga siendo así.

jueves, 6 de agosto de 2009

¡Ha ganado el sentido común¡

LLegado el punto, tendré que dar una clase de derecho y otra de ética política a mi amigo Jaime. (sin ánimo de ser soberbio)

En relación a la clase de derecho, el art 426 del Código penal se ve reflejado en este supuesto, ya que los imputados han recibido una dádiva en relación a su cargo, en este punto hay que diferenciar la dádiva del presente teniendo en cuenta los usos sociales. Así regalar una cesta de navidad entraría dentro de los usos sociales, o regalar una muestra para promocionar un producto, veáse las anchoas del señor Revilla a Zapatero y tambíen a Rajoy.

Por otro lado el precio del regalo tambíen desvirtúa la consideración de presente al uso y la sitúa en dádiva, así no sería lo mismo recibir unas latas de anchoas (presente al uso) que recibir unos trajes a medida, unos bolsos de Luis Vuiton o un safari millonario a kenia (eso sería una dádiva y podría ser subsumible en el ilícito penal del que hablamos).

El Tribunal enjuicidador vacia de contenido la consideración de cohecho impropio, ya que aduce
que debe existir causalidad entre los regalos y el efecto que producen los mismos
rompiendo así la figura penal, ya que esta se refiere a dádiva que se da a funcionario público por su cargo sin obtener nada a cambio, creo que es clara que por los regalos no debe haber efecto o causa alguna para que eso se considere delito.

Desde mi punto de vista los hechos enjuiciados deberían considerarse cohecho activo, e incluso tráfico de influencias. Basándome en varias cosas, la primera es la indicación que hace el juez del TSJ de Madrid, SR. Pedreira, que le indicó al tribunal valenciano que enjuiciara a los cabecillas de la trama, y los califica de "cohechadores profesionales" (vease profesionales del cohecho, claro esta) , segundo, es discutible que el efecto de los regalos no sea la adjundicación de contratos por parte de la Administración valenciana, ya que aunque las adjudicaciones hechas a la trama sean por parte de las consejerías pertinentes, y que estas tienen a su propio responsable (el consejero de turno), no quita esto que se pudieran haber dado indicaciones al respecto para que se adjudicaran esos contratos a dedo. Pero no pasa nada, ha ganado el sentido común.

Un político es un servidor público, que debe ser honrado, sincero y capaz de asumir sus actos, debe responder por todo práctimanente, ya que la diligencia que se le exige es y debe ser mayor de la que se puede pedir para cualquier otro oficio. Por lo tanto debe dar explicaciones en cada momento, y no escudarse en comunicados o ruedas de prensa sin preguntas, y sobre todo recordar que su sueldo sale de la ciudadanía, y eso no es cualquier cosa.